Las sutiles se dejarán atrás, nos quedaremos como siempre pero sin nada más, cambiará todo, pero todo seguirá normal, dejaremos caricias que nunca existieron para nadie más que para nosotros, privación de la privacidad, la primavera se acerca a arrebatarte y no volveras más. Esa es la consigna.
¡Te quiero mucho! lei en tus labios, nadie nos ve, pero sueltas, jugando, una frase devastadora en un salón con demasiada gente, mis ojos se dilatan y mi cabeza suelta un movimiento vertical, ¿que significaría más tarde, aún no quiero pensar en eso?, tomamos un carro, cada cual a su casa, tu desapareces, ¡chau chicos! digo sin mirar, sin reir, sin pensar, escuchando una broma mas lejana me distraigo, solo para disimular, mi ventana se aleja de ti, es algo tarde para arrepentirme, para decir ¡no! de verdad ¡no!, sin caer en las respuestas negativas, mentiras disfrazadas, con tendencias a doblegarse ante tus besos fugaces.
Caigo en mi cama, nada mas llegar, el silencio se vuelve demoledor.
Se que por mi no harias nada, no quiero que hagas nada tampoco, pero tampoco se que quiero o lo se y las palabras no salen ni mudas de mi boca.
Otra noche en tu casa, no existe razón no creible y la libertad nos acompaña dormida en un sillón, ronca para asustarme, sin saber nada, es el unico testigo de lo haria por ti, sin casi hablar, recorres mi cuerpo en movimiento sobre el tuyo, sueltas ese te quiero, muchas veces, en medio del placer, quiero llorar. Otra noche en tu casa, no existe razón no creible y la libertad nos acompaña dormida en un sillón, ronca para asustarme, sin saber nada, es el unico testigo de lo haria por ti, sin casi hablar, recorres mi cuerpo en movimiento sobre el tuyo, sueltas ese te quiero, muchas veces, en medio del placer, quiero llorar.